USO denuncia que los trabajos sin contrato, las jornadas abusivas y la vulneración de derechos son esclavitud moderna y exige más inspección y compromiso político
La esclavitud moderna es una realidad. El 25 de marzo, conmemoramos el Día Internacional del Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos. Esta fecha la estableció la ONU en 2008 por su especial trascendencia, ya que Reino Unido aprobó el 25 de marzo de 1807 la Ley de Abolición de la Trata de Esclavos.
Es por ello que aprovechamos este espacio de memoria y reflexión para recordar a quienes históricamente han sido víctimas de esclavitud y explotación, de situaciones de deshumanización y de ataque directo a su dignidad. No podemos olvidar que, para construir sociedades democráticas, hay que tener presentes los errores cometidos en el pasado y no volver a caer en ellos.
La esclavitud es un acto de deshumanización, tratando a las personas como un medio para lograr las finalidades de otros. A través de este tipo de conductas, se busca anular la voluntad, la identidad y la facultad de autodeterminación de las personas. Se las cosifica y explota para eliminar su facultad de elegir un proyecto de vida.
Esclavitud en las sociedades modernas
Se ha eliminado la esclavitud como la hemos conocido formalmente, pero los sistemas de explotación y abuso han cambiado y siguen vigentes. Actualmente, existen formas de esclavitud moderna, en esquemas laborales opacos y, en muchos casos, en situaciones encubiertas con finalidades delictivas.
El común denominador de estos esquemas de esclavitud moderna son el aprovechamiento de situaciones de vulnerabilidad de las personas explotadas. A día de hoy, la trata de personas con sus diversas finalidades (explotación sexual, laboral, extracción de órganos, aprovechamiento de la mendicidad ajena, matrimonio forzado, turismo sexual, etc.) sigue siendo un problema de gran importancia a nivel internacional, debido a las redes criminales transnacionales.
En este sentido, es urgente reforzar la colaboración internacional y las capacidades institucionales nacionales en la lucha contra la trata de personas para poder terminar con estas prácticas. Suponen ganancias millonarias anuales y actúan con gran impunidad a nivel global. La trata de personas no es un asunto aislado, por lo que debe ser abordada de forma integral. Por tanto, se deben destinar más recursos para perseguirla, no solo en cuanto a la explotación directa de las personas, sino también en cuanto a la ruta del dinero, ya que muchas de esas ganancias son introducidas en el flujo legal a través del blanqueo de capitales.
Además, es indispensable contar con un esquema sólido de atención a víctimas de trata de personas. Necesitan atención integral y espacios de trabajo interdisciplinarios que permitan su empoderamiento, autonomía y reparación del delito que han sufrido.
La esclavitud moderna no son solo células criminales internacionales
Actualmente, y en nuestro país, existen prácticas esclavizantes que no son producidas por células criminales. Se trata de verdaderos esquemas de explotación encubiertos en relaciones laborales.
Turnos extenuantes, esquemas de control exacerbados, prácticas de dominación, pagos ilegales, ausencia de cotizaciones a la Seguridad Social, informalidad. Son algunas de las categorías que todavía podemos identificar en nuestro contexto. La mayoría de las personas que las sufren se encuentran en situación de vulnerabilidad; como, por ejemplo, personas migrantes en situación irregular o en situaciones de pobreza o exclusión social, que acceden a trabajos que no respetan los derechos laborales mínimos.
Se pueden identificar dos supuestos recurrentes:
- personas cuidadoras internas, que no conocen las normas de jornadas laborales, ni de una paga proporcional al trabajo que realizan y que, en ocasiones, tampoco cotizan a la Seguridad Social, o
- personas en la construcción que no han sido dadas de alta.
Podemos afirmar que, en pleno 2026, la esclavitud no ha desaparecido, sino que se esconde tras trabajos sin contrato, jornadas interminables, personas en situación de vulnerabilidad explotadas. En 2024, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social identificó más de 92.600 empleos irregulares, más de la mitad de personas trabajadoras sin dar de alta. De igual forma, en ese año se identificaron 167.746 contratos fraudulentos. No se trata de cifras, sino de personas trabajadoras explotadas.
Desde USO, aprovechamos este día de conmemoración para destacar que la trata de personas y la esclavitud siguen siendo un problema grave. Por ello, debemos seguir trabajando para atender las causas estructurales que permiten la explotación e impulsar condiciones de trabajo dignas. Es fundamental una Inspección de Trabajo sólida, con recursos suficientes y que garantice que ninguna persona trabajadora sea sometida a condiciones de explotación laboral.
























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